Sean O'Curneen Cañas

La democracia no es algo que se recibe – como un regalo. Es algo que construimos – o destruimos – con nuestras acciones cotidianas.

Auge del liberalismo social vs declive de la social democracia

Debate esta mañana en Radio Francia Internacional sobre la crisis de la social democracia en Europa. Uno de los invitados era Olivier Ferrand, presidente de la Fundación social demócrata Terra Nova. Ferrand sentenció al concluir el programa: “la social democracia tradicional ha muerto“. Matizó a continuación que los valores de la social democracia: “solidaridad, igualdad… y también libertad” (en ese orden, y añadiendo “libertad” de manera apresurada y casi como algo secundario) siguen vigentes pero que los social demócratas han de buscar un discurso nuevo para el siglo XXI.

Muchos ciudadanos que se han identificado con los partidos social demócratas se sienten hoy desorientados al observar la deriva y el declive de los postulados ideológicos de estos partidos, o la conversión de estos hacia un liberalismo mal entendido y aplicado de manera confusa y contradictoria.

No es de extrañar por tanto el auge que vive el liberalismo social (también denominado liberalismo progresista o social liberalismo), movimiento que en buena medida tiene sus orígenes filosóficos en el Nuevo Liberalismo británico de hace un siglo. Los liberales sociales compartimos un instinto parecido al de muchos social demócratas: nos rebelamos contra las injusticias políticas, económicas y sociales del mundo en el que vivimos. Pero a diferencia de la social democracia los valores de los liberales sociales se ordenan de la siguiente manera: libertad, solidaridad e igualdad de oportunidades. A veces se intercambian el segundo y el tercero.

Son matices importantes, que explican que los liberales sociales:

- estemos comprometidos con una economía de mercado (es cierto que a este respecto hay ya consenso en casi todo el espectro político)

- seamos defensores radicales de unas normas transparentes y respetadas por todos (tanto en el sistema democrático como en la economía del mercado). Esto requiere una mínima intervención y regulación por parte del estado, así como de unos medios de comunicación libres y una sociedad civil fuerte y activa. Contrasta con movimientos populistas o clientelistas, que en la práctica funcionan en la opacidad, y favoreciendo los intereses de “los suyos”. A estos les interesa poco una sociedad civil que les exija rendimiento de cuentas.

- sin llegar a rechazar la intervención del estado (como hacen los más libertarios) y reconociendo que el estado puede y debe jugar un papel catalizador en la sociedad en ausencia de igualdad de oportunidades, buscamos no obstante limitar esa intervención para permitir una mayor libertad. Por ejemplo, así como por un lado entendemos que los mercados financieros globales necesitan de una mayor regulación, por otro lado la pequeña empresa en España sufre una intervención asfixiante que hace que España esté en el furgón de cola a nivel mundial en cuanto a la creación de pequeñas empresas. El estado no es intrínsicamente malo como opinan algunos libertarios, pero el estado tampoco debe crear dependencia, ya que al hacerlo coarta la libertad del individuo.

Si tuviera que resumir el liberalismo social en una sóla frase, sería esta: es la filosofía política que busca ayudar a que cada individuo pueda realizar al máximo su potencial como persona. Esto requiere un máximo de libertades políticas; un equilibrio entre derechos y deberes civiles; un sistema democrático abierto, participativo, y en el que los poderes estén equitativamente repartidos; una economía libre, dinámica y en armonía con el planeta que la sustenta; una conciencia social desarrollada para que los menos afortunados puedan disponer de las herramientas necesarias para desarrollar su potencial; y un estado catalizador y en constante evolución creando igualdad de oportunidades allá donde falte y retirándose allá donde deje de aportar valor añadido y haya creado dependencia.

Observando la situación de la España de hoy queda bien claro que hace falta más liberalismo social. Hace falta el partido que representa a los liberales demócratas de España: Centro Democrático Liberal.

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3 comentarios el “Auge del liberalismo social vs declive de la social democracia

  1. Ignacio Trillo
    7 marzo, 2011

    De acuerdo con la crisis de impotencia que asola a la socialdemocracia y de su necesidad, si no es tarde, de refundarse, pero ¿y los liberales? ¿No es un ejemplo la actual Irlanda de ese fracaso liberal? ¿Nadie se plantea que las tres ideologías nacidas en el siglo XIX (liberalismo, socialismo y comunismo) no sirven ya para dar soluciones a una sociedad tan compleja como la de este siglo XXI que nada tiene que ver con esos inicios de la industrialización? ¿No habría que refundar la política y la economía y por ende las organizaciones políticas, sindicales y sociales, tan obsoletas hoy en día?

    • miguel
      3 noviembre, 2011

      Es necesario tener unas ideas buenas como punto de partida y la libertad nunca se podrá pasar de moda, tampoco la justicia social justa, valga la redundancia, y verdadera que no la picaresca y la corrupción que es a lo que hemos llegado en demasiadas ocasiones utlizando como salvaconducto una justicia social mal entendida. La ética y la moral en su sentido más amplio son necesarias. A partir de ahí todo tiene que adaptarse a los cambios que se van produciendo en la sociedad o mejor adelantarse a los mismos en busca de la mayor eficacia para conseguir nuestro punto de partida.

    • Rubén
      14 febrero, 2013

      En mi opinión, el liberalismo social no es aquella ideología surgida en el siglo XIX, no estamos hablando de liberalismo puro, sino precisamente de la adaptación de aquello, si quieres, a los tiempos que corren. Para organizar el mundo de hoy el social liberalismo propone esta versión evolucionada (la que yo llamo a veces ‘liberalismo humanizado’) con la que Adam Smith probablemente no estaría de acuerdo. Si tú no lo encuentras adecuado, ¿cuál es tu propuesta?

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